Ir al contenido principal

Sagas, trilogías y mis demonios literarios

Confieso que era bastante enemiga de las sagas o las trilogías, literarias o fílmicas. Confieso también que soy bastante soberbia y selectiva en mis lecturas. Eso obedece un poco a mi carácter y otro poco a la vastedad y la infinidad de autores y libros a leer. Leo desde que soy muy pequeña, leo mucho además, incluso dos o tres libros al mismo tiempo; sin embargo no alcanza. De esto me di cuenta hace ya varios años y a medida que pasa el tiempo, se va haciendo más palpable la imposibilidad de leer todo lo que quiero y todo lo que debo, por la finitud que me hace un ser humano. Visto y comprobado esto, opté por no embarcarme en trilogías que podían repetirse y aburrirme o en sagas interminables y agobiantes. Pues, debo admitir (con todo lo que eso me cuesta) que me he topado con una atrapante trilogía y una saga que me han cerrado la boca (con lo difícil que es eso). Ambas me han aportado todo lo que busco al abrir un libro: grandes historias, inmejorables descripciones de épocas o paisajes que me han hecho volar, personajes entrañables y odiosos, suspenso e intriga que me hacían sentir en una montaña rusa (como dice una amiga por ahí) y las ganas de seguir indagando en la trama.

No significa que me haya convertido en una adepta del género, significa que a veces está bueno darle una oportunidad a lo que no se conoce. Siempre se está a tiempo de desandar el camino recorrido y retomar otro y, fundamentalmente, si tomamos la senda correcta, disfrutarla enormemente. Pasa con los libros y pasa con la vida.

No hay texto alternativo automático disponible.

Comentarios

Entradas populares de este blog

El árbol

Me gusta recostarme sobre la hierba y contemplar el cielo a través del follaje de nuestro árbol del bosque.  Recordar las promesas, las caricias, las risas y los sueños de los que él fue testigo.  Buscar y encontrar las iniciales que grabamos a cuchillo en su tronco macizo.  Sentir que cada una de sus hojas y yo sabemos bien que, recordándote, sigues aquí conmigo, aunque tu cuerpo ya se haya ido. 

Luna de sangre

Eclipse de sangre llaman al momento en que la luna pone su cara ardorada, roja de ardores nocturnos, de intentar infructuosamente que su amado sol pase, alguna vez, una noche junto a ella.  Los lobos aúllan su llanto, pero el rey Febo aún no quiere darse cuenta.

Un extraño día en julio (#RetoLesTodes #RetoBurdick)

Encontrarnos después de tantos años fue mágico. En verdad, mágico fue reconocernos después de tres décadas. Mis canas, la tintura de su pelo, mi panza de cuatro décadas, su sonrisa marcada por una vida. Tan fuera de contexto, tan lejos de nuestra infancia y sin embargo, ella dijo "Nachi" y el tiempo retrocedió velozmente hasta nuestras vacaciones de invierno en la posada de Gualeguaychú, frente al río. El escenario que nos reunía era bien distinto. Nos cruzamos en la inefable Buenos Aires y su caos de viernes al mediodía. La city porteña, cargada de hombres de traje y corbata y cuello almidonado, no fue testigo de nuestras miradas y nuestra nostalgia, porque toda su gente miraba en otra dirección y sus mentes divagaban —seguramente— entre números y el cambio bursátil. Me paré, la miré, me abrazó. Siempre fue así, ella decidida y relajada, yo algo más lerdo y quedado. Le devolví el abrazo, de escasos segundos e infinitas añoranzas. Raquel me pasó la mano por ...