Lunes en todo el mundo. Lunes de verano, lluvioso, húmedo, pegajoso en Baires, hemisferio sur, Argentina, América Latina. El orden de los factores no altera el producto. Empezar una jornada laboral un lunes lluvioso torna a los trabajos grises, de rutina gris, de expectativas chiquitas e insignificantes. Imparable la lluvia desde ayer, domingo, día depresivo por excelencia. En esta ciudad no soportamos muchos días sin sol. Me pregunto qué harán en otras ciudades nórdicas (Londres es la primera que se me ocurre) donde el sol sale poco, el frío acucia y aun así la vida sigue. De este lado del Universo a nosotros nos tira quedarnos en casa, haciendo nada, pensando en nuestros pensamientos más ocultos (oscuros, quizás). Nos vuelve huraños, nos pone de mal humor. Por eso me intriga el día a día de esos otros lugares tan lejanos. Por infinitas lecturas más o menos nos hacemos una idea de esos día...
Escribo porque me libera y me sana. Porque soy más yo en cada palabra. Porque cuando en la vida me pierdo, escribiendo me hallan.