— ¡Ja! Te lo dije. Ahí la tenés. — ¿Qué cosa? — Las mentiras, tus mentiras. — ¿Qué mentiras? — Esas que van ahí, están pasando cerca de tus pies, son chiquitas, minúsculas pero evidentes. Siempre te dije que las mentiras tienen patas cortas.
Escribo porque me libera y me sana. Porque soy más yo en cada palabra. Porque cuando en la vida me pierdo, escribiendo me hallan.