Noche de lluvia contundente, cerrada. Abnegada lluvia que limpia las veredas y algunas almas. Lluvia que dejará mañana ventanas sucias de gotas secas, como mejillas con llorosos surcos de rimel. Agua que desciende profusamente desde el cielo para ablandar la tierra. Y en esta noche de frío, de paso, amansa algunos corazones. Lluvia, piadosa lluvia. Infinita y mágica. Necesitada y también temida. Llora, cenit nocturno, tus lágrimas de lluvia.
Escribo porque me libera y me sana. Porque soy más yo en cada palabra. Porque cuando en la vida me pierdo, escribiendo me hallan.