
Qué difícil era creer que Micaela iba a aparecer viva, sana y salva, porque los finales siempre se repiten cuando de violencia de género se trata. Muchos días sabiendo cómo terminaba todo, pero esperando un milagro, tal vez porque los milagros nos hacen humanos. O no sé, pero esta vez duele fiero. Será porque pedimos ni una menos y encontramos que siempre hay una más.
Ojalá su cuerpo callado, violado y torturado que recién apareció hoy, pueda hablar todas las injusticias y gritar en serio y definitivamente #NiUnaMenos.
Comentarios
Publicar un comentario